sábado, 18 de enero de 2020

Éter... de Krzysztof Zanussi


Película: Eter
Año: 2018
Duración: 118 min.
País: Polonia
Coproducción: polaca, ucraniana, lituana, húngara e italiana
Dirección: Krzysztof Zanussi
Guion: Krzysztof Zanussi
Fotografía: Piotr Niemyjski
Reparto:
Jacek Poniedzialek, Zsolt László, Andrzej Chyra, Ostap Vakulyuk, Maria Ryaboshapka, Kolokolnikov Stanislav, Malgorzata Pritulak, Rafal Mohr, Victoria Zinny, Remo Girone, Ostap Stupka, Rafal Gorski, Arturas Dubaka, Przemyslaw Stippa, Zsuzsa Pálos
Productora:
Coproducción Polonia-Ucrania-Lituania-Hungría-Italia; Studio Filmowe / Interfilm Production Studio / Studio Uljana Kim / Laokoon Filmgroup / Revolver / Bielle Re / WFDiF / Canal+ / Polish Film Institute / The Ministry of Culture and National Heritage / Ukrainian State Film Agency / Hungarian National Film Fund / Lithuanian Film Centre
Distribuidora: Latido Films
Género: Thriller. Drama Histórico.

ÉTER, es el último trabajo del multipremiado Krzysztof Zanussi, en la que un médico, cuya figura está inspirada en el famoso FAUSTO de Goethe,  juega a potenciar los instintos más salvajes del hombre sin tener en cuenta que el hombre, quizás, sea algo más que pura materia.
“Eter” funciona como un thriller, pero también como un drama histórico apasionante. Es convincente en todo momento, a través de secuencias bien elaboradas para mantener al público involucrado continuamente. 

Ha contado con un presupuesto de 50 millones de euros.

Proyectada en la sección oficial del Festival de Cine de Roma.

SOBRE EL ÉTER:

El nombre de la película es el de un líquido incoloro e inflamable que hierve con el calor de la mano a 34º. Se utiliza como disolvente y en fábricas de explosivos. Fue descubierto por Ramon Llull en el siglo XIII. En el siglo XIX se utilizó como anestesia general.

Sinopsis:
A finales del siglo XIX, en algún lugar de las afueras del Imperio ruso, un médico administra por error una sobredosis letal de éter a una mujer joven. Tras lograr escapar de su condena a muerte, encuentra un trabajo en Siberia, donde logrará sentirse libre y respaldado para experimentar con éter con el fin de controlar el dolor y también manipular las conductas humanas. A pesar de su maldad, no es demasiado tarde para que su alma se salve de la condenación eterna.

El papel del médico siniestro está interpretado por Jacek Poniedzialek y la película ambientada antes de la Primera Guerra Mundial en un puesto militar. Se trata, pues, de un drama histórico. 

Hablando de la película

La película plantea un problema interesante: 

¿Hasta dónde llegará el límite entre Ciencia y Humanidad?

El director centra el guión de la película, en el control de la mente por parte de la ciencia. Los experimentos realizados por el médico, lo son para aumentar su poder.

Zanussi ha dicho al respecto: “Para mí la ciencia hoy es muy importante porque nos ofrece muchos beneficios pero también nuevas amenazas. La historia de la película se desarrolla antes de la Primera Guerra Mundial en territorio ucraniano cuando éste pertenecía a los Imperios Ruso y Austro-húngaro”.

En Eter, el tema es el abuso de la ciencia para obtener control sobre los individuos y subyugar a las masas, privando a las personas de su libre albedrío y la opción de elegir entre el bien y el mal. 

Desarrollo de la película:

La imagen se abre con un extraordinario examen casi como si tuviéramos pegada la nariz al tríptico de la pintura medieval del alemán Hans Memling "El juicio final" del siglo XV sobre la tortura y el tormento que esperan a los pecadores en el infierno
Este cuadro representa el aspecto teológico de la película y que coincide con la historia del Fausto de Goethe: un demonio elegantemente vestido que tienta a nuestro antihéroe a explorar los rincones más oscuros de la ciencia, mientras que una paciente de corazón puro llamada Margaret reza por la salvación del médico.

Jacek Poniedzialek interpreta al médico educado de las clases altas. Una tarde soleada, decide violar fríamente a su hermosa paciente después de derrumbarla con un nuevo anestésico con el que ha estado experimentando: el éter. 
Hay que decir que, en ese momento, esta sustancia se consideraba una versión más segura que el cloroformo. Pero las dosis que administra el médico consiguen acabar con la vida de varios pacientes, incluida la de la hermosa joven.

Pero milagrosamente, el médico escapa al castigo por su  primer asesinato y ocupa un puesto como médico militar en un destacamento remoto en la frontera de Ucrania y el imperio austrohúngaro. En ese lugar apartado busca probar los límites de la resistencia humana al dolor bajo la influencia del éter. Sorpresivamente para él, los demás oficiales de la fortaleza parecen tan despreocupados como él por los resultados de sus experimentos.

El médico, por tanto, parece una figura amoral como la del Frankenstein, pero, al mismo tiempo, es un apasionado de la ciencia y arriesga su vida para financiar su investigación. Su verdadero objetivo es desarrollar métodos para eliminar el libre albedrío, algo que seguramente resultará útil en la próxima guerra que se esperaba estallara pronto. Estamos hablando de 1912.

En una escena inquietante, le inyecta a un soldado un suero que aumenta sus instintos depredadores al máximo, convirtiéndolo en un luchador invencible. Como de costumbre, la dosis es demasiado alta, y el luchador se convierte en un animal salvaje al que debe colocarse una camisa de fuerza y encerrar en una celda. 

Como todos los buenos científicos locos, el médico necesita un joven asistente cuya inocencia pueda destruir cruelmente. Este papel le corresponde al personaje de “Taras” (interpretado por Ostap Vakulyuk) es un joven campesino que vende el cadáver de su padre a la ciencia. A diferencia del médico ateo, el joven “Taras”, es un católico devoto que puede seguir un camino más ético y humanista en sus estudios médicos o corromperse al aprender del médico. 

La película termina al comenzar la Primera Guerra Mundial y plantea la duda de si ¿Tiene sentido el sufrimiento? 

DETALLES A DESTACAR

En un momento dado, el médico muestra una bata de laboratorio de cuero negro que lo hace parecer un cruce entre un carnicero y un elegante gótico de nuestros días. 

La música hace uso constante de extractos de la ópera Parsifal de Wagner, lo que sugiere que el protagonista está en una búsqueda para encontrar su propio Santo Grial.

La amoralidad y el desapego que se observa en el médico inducen a plantearse si cualquier investigador, para serlo, debe estar adornado con estas cualidades, observador, inflexible y arriesgado ("¿qué es la vida sin riesgo?" se pregunta el protagonista).

El precio del éxito es la pérdida del alma, pero el amor puede salvar al Doctor de la condenación eterna. ¿Qué estarías dispuesto a hacer para perseguir tu sed egoísta de conocimiento? ¿Qué sacrificarías? ¿Ética? ¿La humanidad, tal vez? 

Son los elementos propios de la leyenda de Fausto, Eter explora el limbo metafísico donde aparentemente a un solo hombre se le otorgan poderes infinitos y puede operar fuera de la gracia de Dios. Esta ansiedad de conocimiento lleva al protagonista, casi literalmente, al infierno. 

El epílogo final sobra y sólo se justifica el hacer más visible la relación con el Fausto de Goethe y sobre la presencia del diablo en concreto.

Anécdota para finalizar 

En realidad, el personaje del protagonista tiene relación con un contemporáneo, el Doctor Semmelweis.

Semmelweiss, médico húngaro, fue el precursor de todos los tratamientos antisépticos que llegaron a partir del doctor Pasteur. Incomprendido y tachado de loco por sus contemporáneos, resolvió el tratamiento de la fiebre puerperal, mediante la simple higiene de las manos. 

Este personaje fue inmortalizado por el escritor Louis Ferdinand Celine, en la novela del mismo nombre. Lectura que recomiendo.

Y nada más amigos… A seguir con el cine 

jueves, 9 de enero de 2020

Dios mío ¿Pero que te hemos hecho... ahora?... Philippe de Chauveron


Película: Dios mío ¿Pero que te hemos hecho... ahora? 
Año: 2018
Duranción: 99 min.
País: Francia
Dirección: Philippe de Chauveron
Guion: Philippe de Chauveron, Guy Laurent
Fotografía: Stéphane Le Parc
Reparto: Christian Clavier, Chantal Lauby, Ary Abittan, Medi Sadoun, Frédéric Chau, Noom Diawara, Frédérique Bel, Julia Piaton, Émilie Caen, Élodie Fontan, Pascal N'Zonzi, Salimata Kamate, Tatiana Rojo, Claudia Tagbo, Hedi Bouchenafa, Loïc Legendre, Patson, Gilles Cohen, Philippe Beglia, Marie-Hélène Lentini, Michel Emsalem, Christelle Burger, Matthieu Burnel
Productora: Les Films Du Premier / TF1 Films Production
Género: Comedia. Secuela. Familia
Premios: ninguno

Sinopsis:

En 2014 se estrenó, con éxito de taquilla, la película francesa Dios mío, ¿pero que hemos hecho?. En ella conocimos al matrimonio de Claude y Marie Verneuil y a sus tres yernos, el argelino, el judío y el chino. Tienen la esperanza de que la cuarta hija se case con un católico. En esta segunda parte, efectivamente, lo hace: sólo que es negro. 
Poco después, los cuatro yernos están decididos a abandonar Francia con mujeres y niños para probar suerte en el extranjero. 
Sus yernos multiétnicos ya no pueden soportar "este país de denunciantes, donde hay demasiadas huelgas, cargas sociales e impuestos para pagar", dicen. Los cuatro están decepcionados con esta Francia triste y amargada.
Los suegros hacen todos los movimientos posibles para hacerles amar a Francia y sobre todo la dulce vida familiar de provincias. 
La familia Verneuil quieren evitar que los yernos lleven a la práctica sus planes llevándose a sus hijas y sus nietos.

Me acordé de la película brasileña: Loveling/Benzinho/Siempre Juntos de Gustavo Pizzi.

Situarnos con la Película  

Siempre es difícil hacer una segunda parte, especialmente después del inmenso éxito en 2014 de ¿Qué le hicimos al buen Señor? que atrajo a 12 millones de espectadores en Francia y generó ingresos de $ 1,500,000 en Quebec.

Vemos al actor Christian Clavier convertido en notario apunto de jubilarse, felizmente casado y con cuatro hijas. Miembro, por tanto, de la clase media-alta francesa, que, de haber sido parisinos, vivirían en el Distrito XVI, pero que lo hacen en Chinon, población del corazón histórico de Francia. 

Nuestro análisis de la Película

Este año que a terminado 2019 he visto 2 películas que me han ayudado a entender los problemas de la Francia actual: Gloria Mundi de Robert Guediguian: problemas de la clase media empobrecida y Les Misérables de Ladj Ly sobre las banlieues de París. En mi canal están las críticas a estas 2 películas que recomiendo encarecidamente por su alto interés.

Me faltaba ver una película de la clase media alta acomodada, e volià aquí tenemos Dios mío ¿pero que hemos hecho ahora?  

Tengo la duda de si la película es una caricatura de la sociedad francesa y el director solamente ha aspirado a hacer reír un poco, con un tema que tiene algo de verdad, o si es que la sociedad francesa en su declinar ha generado el verdadero drama étnico-social que está en el fondo del argumento de esta película

De todas formas, la película quiere ser amable y quitar hierro a este problema francés. Pero es una película tramposa: dice una parte de la verdad, pero no la totalidad de la verdad. 

Intenta reconciliar los extremos, pero se niega a reconocer que hay aspectos que la experiencia demuestra que no pueden ser reconciliados solamente mediante buena voluntad y recurso del humor “blanco” el más inofensivo. 

El director ha caminado al borde de la navaja de lo políticamente correcto y nos pide a los espectadores, una “mente abierta”. La película es entretenida, pero llega a cansar por el tono en el que está realizada y, sobre todo por eludir con humor los problemas que me llaman la atención:

1.- ¿Por qué la mujer francesa ya no encuentra a hombres franceses para casarse? (si es verdad que no los encuentra).
La mujer francesa siempre ha tenido fama de “difícil”. Con el tiempo, esta fama ha ido creciendo. A esto se han unido otras circunstancias sociológicas y económicas, lo que ha hecho descender el número de matrimonios heterosexuales y la natalidad. 

Otros aspectos son: 
El hombre francés tiende a casarse mayor, 
la homosexualidad ha alcanzado unos niveles superiores a otras épocas
Las mujeres, rozando los 40 años, aplazan la fecha en la que deciden vivir en pareja, sin el plan de formar una familia y tener hijos.

2.- ¿Por qué los inmigrantes intentan casarse con mujeres francesas? (si es verdad que se produce este fenómeno)
En Francia no se pueden realizar encuestas que tengan como fondo una temática étnica. Podemos formular la pregunta pero no vamos ha encontrar respuesta.

Parece ser que para los inmigrantes, la mujer francesa tiene más cualidades, más cualificada intelectualmente, más chic, más sofistica, más desenfadada, más atractivas, más eróticas. No es lo mismo un burka o un bikini. 

Pero, y esto es importante, se tiene la sensación de que los matrimonios multiculturales son pocos.

3.- ¿Cómo son este tipo de matrimonios?
De los pocas uniones que se generan, un alto porcentaje: son breves. A eso contribuye el que las diferencias antropológicas y culturales son muchas y, salvo que la mujer, tenga una especial fascinación por la cultura de su cónyuge o una especial capacidad para la adaptación, el único punto en común es el amor inicial y los hijos. Cuando lo primero desaparece, si no hay hijos, la unión se disuelve con la misma facilidad con la que se ha formado y si los hay, puede darse que cada una de las partes asuma la lucha por la custodia o bien que ambos se resignen a seguir la vida en común.

La situación planteada por la película tiene mucho que ver con los “arquetipos”, pero los arquetipos no son gratuitos: son, de alguna manera, un reflejo de la realidad, por mucho que algunos las tengan por "apreciaciones racistas”. 

El musulmán medio que vive en Francia no es, desde luego, abogado. De la misma forma que el judío estandar no busca vender alimentos halal a los moros. Y respecto a los orientales los hay con alto poder adquisitivo (al igual que árabes y judíos), aunque la mayoría no lo tienen. En cuanto al yerno negro y católico, actor de teatro, tampoco resulta habitual en Francia. La presencia de negros antillanos es una minoría ridícula en el vecino país. La mayor parte de negros residentes en Francia, proceden del África Occidental francófona. Lo normal es que practiquen el Islam y algunos, incluso, la ablación del clítoris.

La sensación que quiere transmitir la película, es que un parte de la inmigración residente en Francia ha conseguido unos niveles de bienestar económico e integración inigualables… eludiendo el espinoso problema de que, esto solamente ha sido alcanzado por una minoría ínfima entre la inmigración, teniendo como contrapartida en que París rivaliza con Nueva York en multiplicidad de mafias, “mafias étnicas”: existe una mafia argelina especializada en tráfico de heroína, existe una mafia china que practica el racquet de protección, existe una mafia vietnamita, una mafia judía, una mafia nigeriana, etc, etc., etc., completamente ausentes de esta película: como si las hijas de la clase media-alta francesa solamente tuvieran acceso a conocer miembros de una clase media-alta inmigrante. Sin olvidar que los yernos parecen completamente desconectados de sus grupos étnicos respectivos, cuando en realidad  es otra.

La película termina siendo banal. Plantea una situación increíble, pero no apura el fondo de la cuestión, ni ninguna de las temáticas que nos rodean y nos preocupan.

Director

Philippe de Chauveron repite los tópicos, caricaturas y racismo burgués de Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? 
aunque el proyecto sea recordar las delicias de vivir en un "paraíso" llamado Francia. 

El director dice haberse inspirado en su propia familia para conducirnos en este curioso argumento de matrimonio mixtos. 
Chauveron se las arregla para sacar adelante un alegato en favor de los lazos familiares, dejando siempre claro que al final, todos compartimos el mismo tipo de prejuicios sea cual sea el color de nuestra piel.

Guión

La corrección política ahoga el verdadero humor.
Lo peor: Chistes forzados…
Los diálogos no parecen naturales, se recitan con un regusto de indiferencia.
Todo es muy predecible, chistes infantiles, humor tonto, muy políticamente correcto (qué mejor que una familia donde todos sus descendientes sean hijos de inmigrantes), el judío que termina queriendo al argelino, el chino que financia al judío que no tiene ni un duro, el argelino ayuda como abogado del chino, el negrito al que todos quieren porque es muy simpático, el francés ricachón que es medio tonto...)

La película de Philippe de Chauveron contiene una moraleja también muy clara: el amor todo lo puede y es lo único importante. El amor entre padres e hijos, entre parejas e incluso entre familias políticas. 

La película pretende reírse de todo y de todos. Finalizando en un moraleja que con amor y respeto todos tienen sitio en la sociedad francesa.

Actores

Christian Clavier tiene la distinción de Caballero de la Legión de Honor de Francia es la más conocida e importante de las distinciones francesas. Fue establecida por el emperador Napoleón I de Francia en 1804. No está muy brillante aunque sostenga la película.

Los actores hacen un trabajo pobrísimo con unos papeles sin la menor profundidad, carecen totalmente de una comicidad hilarante. Sueltan sus frases, ponen caras y ya está

Observar que hace nuestro país vecino: Francia

La película trata un tema actual, pero con la diferencia de que son los franceses de origen galo los que se van de Francia y los inmigrantes los que desean sobre todo permanecer.

Se estima que, empujados por la crisis económica, el terrorismo y la creciente violencia racial, casi 2 millones de origen francés están viviendo fuera de su país. 

Sube el número de emigrantes de Francia


La emigración femenina es superior a la masculina
Los franceses que huyen a otros países lo hacen principalmente a España, donde van el 10,70%, Estados Unidos, el 9,53% y Reino Unido, el 8,37%.
Contradiciendo la película, lo cierto es que el crecimiento del islam en Francia ha generado que miles de judíos franceses emigran a Israel.  Se sabe la cifra de que en el 2013 casi 120.000 judíos franceses se mudaron a Israel

A veces algunas películas recuerdan a aquella frase de Benjamin Péret que tanto fascinaba a Buñuel: “¿Verdad que la mortadela está fabricada por ciegos?”. 



Esta película tiene mucho de mortadela: un producto mediocre aunque rentable, para estómagos poco exigentes.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Fortuna... Germinal Rouax



FORTUNA, o cuando la inmigración masiva se convierte en fábula.

Una niña etíope de catorce años como protagonista se ha visto separada de sus padres en el Mediterráneo al naufragar la patera en la que aspiraban a entrar ilegalmente en Europa. Va a parar a un monasterio suizo en Simplon a 2.000 metros de altura, un lugar idílico en los Alpes, siempre cubierto de nieves. La niña etíope, a todo esto, se llama “Fortuna” y pronto hace amistad con un burro y alimenta las gallinas del monasterio. Luego se enamorará de otro etíope de 26 años. La niña queda embarazada y su bienamado novio la abofetea. ¿Qué deberá hacer la niña? ¿abortar? ¿tener el hijo? Es el centro de la discusión entre un monje veterano y un trabajador y, claro está, ambos concluyen que debe ser la niña la que decida sobre su propio cuerpo (pregunta no aclarada: ¿hasta qué punto y hasta qué semana de gestación el cuerpo de la madre es solamente “de la madre” (sí, porque los que hemos sido padres y abuelos, y hemos visto ecografías de nuestros nietos en los meses de gestación nos resulta muy difícil liquidar la cuestión del aborto con un “es mi cuerpo y yo decido”).

De esto va la película: de inmigración, de amores no correspondidos, de tránsito de la adolescencia al estado adulto… y todo esto se hace con un gran actor crepuscular (esta sería casi su última película antes de fallecer) y con un estilo poco habitual en nuestro tiempo: en blanco y negro. No parece -ni por su tema, ni por su formato- una película que vaya a encontrar acomodo en las salas de exhibición. Pero no será por falta de promoción, porque Fortuna se estrenó en el 2018 en el Festival Internacional de Locarno y su director, Germinal Rouax, siempre ha sido mimado por los premios en otros festivales. Fortuna, fue galardonada, entre otros, con el Oso de Cristal y el Gran Premio del Jurado Internacional de la Berlinale.  

Rouax es un director al que se le ha metido entre ceja y ceja rodar solamente en blanco y negro. Esta técnica, que en fotografía conduce a verdaderas obras de arte (se inició como fotógrafo más que como cineasta), resulta de efectos mucho más discretos en el cine. Pero Roaux, es un personaje muy particular. Debe a las “escuelas Rudolf Steiner” su educación (y quizás eso influya en su estilo y en sus valores). Sus cuatro películas han recibido granizadas de premios y nominaciones desde 2004 (Fortuna, solamente, acumula 15). Pero no llega al gran público. Es un cine para ínfimas minorías, paladares exquisitos de la “izquierda caviar” que, además de serlo, sean también tranquilos y parsimoniosos (porque la película es lenta, con escenas inacabables) y tengan el ánimo dispuesto para encajar historias tristonas (está no es, desde luego, la alegría de la huerta).

El contraste entre un cine en blanco y negro que se niega, además, a ofrecernos paisajes suizos, idílicos y grandiosos, es, en sí mismo, una negativa a aceptar que en Europa exista algo bello e incluso a que nos podamos deleitar con ello. Da la sensación de que al director le encanta autoflagelarse y castigarse y que nos induzca a otros a esas mismas prácticas: Europa es culpable de las desgracias africanos, parece decirnos. Así que debemos pagar. Como si fuera por culpa nuestra el que no sean felices (el colonialismo ha quedado históricamente muy atrás y África sigue sin mejorar ni en economía, ni en derechos humanos, tanto es así que los africanos, en lugar de levantar sus países prefieren venir a Europa). El director cree que todo este drama se entenderá mejor pintando el monasterio de blanco y negro e impidiéndonos el espectáculo visual de los Alpes. 

La película aspira a unir varios temas de palpitante actualidad: aborto, inmigración, religión, adolescencia. Como progresista que es da una respuesta del mismo tono a todos estos problemas, sin entrar en matices, y a aureolarse de una superioridad moral que es, como mínimo, cuestionable.
La inmigrante en cuestión es católica, pero el catolicismo africano es muy débil: la mayoría de africanos que llegan a Europa, no son católicos (el Islam es junto con el animismo, las dos grandes religiones africanas). El director ha optado por presentar la excepción como regla, algo cuestionable y tramposo. Tampoco es aceptable el que se presente a la policía con rasgos negativos, simplemente por realizar su trabajo (y su trabajo consiste en hacer cumplir la ley, especialmente en una de las democracias más antiguas del mundo, Suiza). Tras la pretendida aureola de intelectualidad lo que vemos en la película son simplificaciones abusivas sobre temas que deberían de estar fuera de la demagogia.

Fortuna es una película “de autor”, es decir, hecha para satisfacer especialmente a su director. Es legítimo, pero tiene riesgos, como cualquier actividad que no piense en el público al que va dirigido, ni en los efectos que pueda tener. Roaux tendrá su vitrina repleta de galardones de los más variados festivales de cine europeos: pero las butacas de las salas de exhibición que proyectan sus películas, mucho nos tememos que seguirán vacías. 

La actriz que interpreta Fortuna, Kidist Siyum nos pareció su trabajo magnífico.
Inicialmente, la película recuerda a la magnífica Ida (2013) de Pawel Pawlikowski, que también discurre en un convento. Pero pronto se disipa la similitud y se percibe la distancia abismal que las separa. No es una película para “todos los públicos” y solamente la podríamos recomendar a aquellos que quieran ver la última actuación de Bruna Ganz.

Proxima... Alice Winocour. Prometo volver



lunes, 10 de junio de 2019

Apollo 11... de Todd Douglas Miller



Un documental que permite sentir de nuevo la experiencia de la llegada del Apollo 11 a la Luna. Ver este documental supone, casi, ver la misión por primera vez. Para los que recordamos aquel momento ha sido un viaje en el tiempo, para las generaciones posteriores puede ser una experiencia ilustrativa de cómo eran las cosas a finales de los 60. Si la CNN ha impulsado este documental ha sido para conmemorar el 50 aniversario de aquella fecha.

Su director, Todd Douglas Miller, ha utilizado imágenes de archivo facilitadas por la NASA, uniéndolas hábilmente para reavivar el sentimiento de haber asistido a uno de los momentos álgidos de la historia de la humanidad. El documental se prolonga desde los preparativos del lanzamiento de la nave espacial, hasta el desfile por la Michigan Avenue de Chicago con el “Bienvenidos a casa”.


Las imágenes de hace cincuenta años han sido restauradas de manera espectacular. Muchas de ellos han permanecido inéditas hasta ahora. El resultado es una imagen tan nítida que podría haber sido filmada hace apenas unos días… y, sin embargo, ha pasado medio siglo. Quizás este extremo figure entre lo más sorprendente del documental.

lunes, 3 de junio de 2019

BCN FILM FEST 2019. Une Intime Conviction... de Antoine Raimbault



Esta cinta nos recuerda extrañamente a la película Le Mystère de Henri Pick (2019, La Biblioteca de los libros rechazados). Ambas son de producción francesa, ambas han sido estrenadas en España este mismo año y ambas se vuelcan en el mismo tema de fondo: el personaje que lo deja todo para investigar lo que se ha convertido para él en una obsesión. El título, es de por sí, elocuente y evocador de lo que nos vamos a encontrar: “una íntima convicción”.

“Nora” está convencida de que un procesado acusado del asesinato de su esposa, es inocente. Cree que se va a producir un error judicial y que un inocente va a ir a la cárcel por algo que no ha cometido. Cuando va a celebrarse la apelación, “Nora” convence a un brillante abogado para que defienda al acusado. El problema es que las pruebas contra éste, cada vez parecen más sólidas y todo induce a pensar que, efectivamente, él es el asesino.

La película se basa en un caso que sacudió a la sociedad francesa en el año 2000. Una mujer, Suzanne Blanch, de 38 años, desapareció. Las sospechas recayeron sobre su marido, Jacques Viguier, un destacado profesor de derecho en la universidad de Toulouse. Las declaraciones del amante de la desaparecida contribuyeron a aumentar las sospechas sobre el marido. En 2010, finalmente tuvo lugar la apelación… aunque para saber el final, valdrá la pena ver esta cinta. 

El guion y la dirección de la cinta han corrido a cargo de Antoine Raimbault. Es su primera película y el resultado ha sido muy bueno, no solamente porque, en sí mismo, el “caso Viguier” tenía elementos vistosos desde el punto de vista cinematográfico, sino porque ha sabido transmitir la fuerza y el vigor de la protagonista femenina, Marina Fois, el único personaje ficticio de toda la trama, “Nora”, la mujer obsesionada por el asunto y por la inocencia del acusado. Quizás con otra actriz menos convincente, la película hubiera merecido un aprobado alto, pero la energía impresionante que Marina Fois ha puesto en su interpretación, aumenta el interés por la cinta. Así mismo Olivier Gourmet, en su papel de abogado defensor, borda también una muy buena interpretación. Al igual que lo hizo en la película Edmond, vista también durante el BCN FILM FEST.

Lo más perturbador de toda la película es el clima que el director y el cuadro de actores logra construir en torno a los procedimientos judiciales. Cualquier cosa puede pasar en un tribunal de justicia y, no necesariamente, los hechos reales logran ser demostrados. Todo depende de muchos factores. Pero hay algo sórdido, pesado, agobiante y ambiguo en cualquier sistema judicial, detrás de la solemnidad y del espectáculo, incluso de los disfraces en forma de togas, que lucen las partes.

Desde luego, la película ha causado furor en Francia en donde todavía no se han extinguido completamente los ecos de aquel crimen (que puede ser comparado en España al triste caso del asesinato de los Marqueses de Urquijo sobre el que tanta tinta vertió la prensa sensacionalista. 

Una película original, para verse y degustarse.

domingo, 2 de junio de 2019

BCN FILM FEST 2019. Hotel Mumbai... de Anthony Maras



Película realista que nos sitúa en los acontecimientos que tuvieron lugar en la ciudad de Bombai en noviembre de 2008, cuando se produjeron unos atentados islamistas que causaron la muerte de 173 personas y heridas a otras 327, casi todos ellos trabajadores y huéspedes de los hoteles más exclusivos de aquella ciudad india. Los atentados fueron cometidos por islamistas paquistaníes que irrumpieron en distintos hoteles armados con fusiles de asalto y lanzando explosivos. Varios de los muertos fueron extranjeros. Los atentados fueron el resultado de la creciente tensión que entonces había alcanzado uno de sus clímax, si bien, desde la independencia de la India y la separación de Pakistán, la tensión entre ambos países siempre ha convertido aquella zona en “caliente”. Al parecer, los atentados fueron cometidos por un grupo yihadista que aspiraba a entorpecer el inicio de conversaciones entre ambos países.

La acción se centra particularmente en el hotel Taj Mahal Palace y en los momentos de terror que allí se vivieron. En el curso del ataque se produjo el secuestro de un numeroso grupo de personas, funcionarios y huéspedes que tomaron la iniciativa para tratar de escapar de sus captores. Los acontecimientos duraron 68 horas que esa cinta de Anthony Maras, retrata minuciosamente. 

Se trata de una producción australiana que ha sido estrenada en España en el  BCN FILM FEST  y que reconstruye lo absurdo y siniestro de toda aquella operación terrorista. No se trata de una simple reconstrucción de la realidad, el director también introduce elementos de ficción. Los momentos más brillantes son aquellos en los que el montaje logra transmitir al espectador la sensación de confusión y caos de aquellos momentos. A pesar de esos momentos de ficción, lo cierto es que la película transmite verismo, realismo y en algunos momentos casi podríamos creer que se trata de un documental. 

Muy buenas las actuaciones de Dev Patel y de Armie Hammer. También, entre lo mejor de la cinta figuran los efectos especiales y la música que contribuye a la creación del clima de tensión. Quizás lo más flojo de la película sea el final. Estamos de acuerdo en que un mensaje “constructivo” es mejor que otro desesperanzador, pero, por necesario que sea este planteamiento, a la postre, resulta insostenible. No creo que sea un mensaje que puedan aceptar los que hayan presenciado masacres como la de la discoteca Bataclán o el ataque yihadista en las Ramblas de Barcelona. 

Es la segunda película de Anthony Maras. La primera, The Palace no ha llegado a nuestro país. Filmada hace ocho años, tiene también un trasfondo político y a las tensiones generadas en frentes en conflicto. Si en la que nos ocupa el escenario de fondo fue el conflicto indo-paquistaní, en aquella primera producción fue el greco-turco en la isla de Chipre en el año 1974. Se ve por donde circulan los intereses y las inquietudes de este director.
Una película absolutamente recomendable.

Anthony Maras sorprende con Hotel Mumbai, una trepidante y efectiva ópera prima protagonizada. Anthony nos sienta delante de la pantalla para que seamos testigos de lo que pasa desde que el grupo terrorista inicia su ataque hasta que el hotel es desalojado después de un incendio. 

Anthony Maras es australiano y viene de filmar cortos. Se inicia en la dirección con esta película y ofrece una visión terrorífica y demoledora de los ataques, sin cebarse en la sangre pero nunca apartando la cámara de los terribles asesinatos. El sonido es magnífico para explicar esta historia. 

Precisamente siguen los atentados, recientemente en Sri Lanka del lunes 22 de Abril de 2019, los hijos de Anders Holch Povlsen, dueño de ASOS y segundo terrateniente privado más importante del Reino Unido. Se encontraban celebrando las vacaciones de Pascua en el país asiático cuando fueron sorprendidos por una serie de ataques terroristas que tenían como objetivo iglesias y hoteles de lujo y que han dejado cerca de 300 víctimas mortales y más de 500 heridos.

Ártico, Artic... de Joe Penna




Película entretenida de 97 minutos que llega a transmitir esa sensación de frío, soledad y supervivencia que es el rasgo más característico de la cinta. Es una película de supervivencia en un entorno extremo y hostil. Una película interesante y recomendable.

La trama nos muestra a un superviviente cuya avioneta se ha estrellado en las inmediaciones del Círculo Polar Ártico. Está esperando que los rescaten y aprovecha el tiempo para adquirir una rutina cotidiana: tratar de pescar algo para alimentarse, establecer una topografía del entorno y construir una especie de faro avisador de su ubicación mediante una dinamo. Deberá enfrentarse al consabido oso polar, rey de aquellas latitudes. El momento de mayor dramatismo se alcanza cuando el helicóptero que llega para rescatarlo, se estrella a su vez, falleciendo el piloto y quedando gravemente herida la tripulante a la que el protagonista salva y cuida. A partir de ahí, ambos emprender el camino hacia la civilización, un camino problemático, repleto de peligros, arriesgado y a unas temperaturas que, como suele ocurrir en la zona, amenazan con descender hasta -70º. De no ser para salvar a la herida, el protagonista no habría abandonado su refugio y su rutina.

Resulta inevitable pensar en ¡Viven! (1993), sobre aquel accidente aéreo que tuvo lugar en Los Andes en los años 70 y en el género de películas de supervivencia (la serie de televisión The Terror, es sin duda, muestra la misma ubicación geográfica y Fortitude se aproxima mucho). Da la sensación de que las películas de supervivencia entre los hielos han experimentado un revival. 


Lo más llamativo de la historia, a nuestro juicio, es el intento del protagonista por construir una rutina cotidiana que cubre sus necesidades vitales y, muy especialmente, la necesidad de ser localizado. Hubiera podido eternizarse en aquel lugar, de no ser por que el accidente de los que llegaban para rescatarlo, lo hubiera sacado de su zona de confort gélido e impulsado a buscar la salvación. No debe ser ninguna ganga verse entre los hielos. Los desafíos físicos y mentales que se exigen en aquellas latitudes, desafían todo lo que podamos considerar como “condiciones extremas” en las orillas del Mediterráneo. 

Joe Penna, director de esta película, es un recién llegado al mundo del cine. Ha transitado como estrella viral en YouTube y se anuncia una película suya para el 2020. Pero la ópera prima le ha salido redonda y le augura un futuro prometedor en el medio.

En cuanto a las interpretaciones, todo recae sobre el actor danés Mads Mikkelsen. Sale adelante con nota e, igualmente, de notable es la fotografía, el ritmo narrativo, la sucesión de momentos clave de superación, el impulso solidario de la condición humana y las condiciones climáticas brutales. 

Quizás lo que se eche en falta en la película sea algún flashbak sobre cómo el protagonista ha llegado a la situación inicial en la que se encuentra. Las características del accidente hubieran podido dar lugar a alguna escena espectacular y dramática, pero también a situar mejor al personaje. Por lo demás, el final es, falsamente esperanzador. Todo ello veta el sobresaliente a la película que se mantiene en un merecido notable. Interesante y a recomendar.