domingo, 16 de septiembre de 2018

Oporto III... hasta las gaviotas necesitan faros


La mañana de sábado 15 la comenzamos tarde para nosotros. A las 10h. por fin! salimos a caminar con 3 objetivos:

1. Ver la Reserva Natural do Estuario do Douro
2. Ver el Atlántico del lado Norte de Oporto
3. Ver la city center desde la Estaçao do Sao Bento a la Catedral, Mercado Ferreira Borges

El primer reto era muy interesante por la cantidad de pájaros a cual más distinto allí congregados en las dunas. Distingo gaviotas, garzas, patos pero no me pidan más porque no entiendo de pájaros. 

Todo muy cuidado y con la información precisa de las variedad que llegan a esos remansos de agua y arena.

El destino cuenta con rutas para corredores, caminantes y una pista exclusiva para ciclistas en rojo que parece ha sido promovida por la UE. 

Hay dispuestos varias cajas de madera de observación afín de con unos prismáticos verlos sin que haya presencia humana. Al lado hay una playa espectacular aunque el tema de hoy sigue siendo la niebla o bruma nuevamente intensa.  

Después de este breve recorrido, hemos vuelto por el mismo camino para subir al barco Menino do Douro con la intención de ir a la otra margen del río, a la altura de la Rua do Ouro. Nada más bajar hemos llegado, en dirección hacia el Atlántico, a un nuevo observatorio de las aves sin tantas medidas se observación. Las gaviotas están super acostumbradas a la presencia humana. Allí hemos hecho un montón de fotos.

El Faro situado enfrente del Fuertte Sao Julio do Foz señala el inicio del mar dejando atrás el río. También es el inicio de la playa. 

Curioso ha sido ver que a pesar del intenso oleaje, a pesar de la niebla, a pesar de que no había esperanza de se asomara un rayo de Sol... la gente estaba en la playa, con bañador y parecían felices de disfrutar de un magnífico día de playa, eso si, ayudados con unos cortavientos individuales que les permitía leer cualquier libro. 

Cuando hemos visto la escena... recuerdo que la gente que frecuento en Barcelona y el Maresme en cuanto hay una sola nuvecilla ponen rumbo a la confortabilidad del hogar.

Para llegar a cumplir con la 3 opción hemos subido al bus 500 que nos ha llevado por las orillas del río hasta el centro de Oporto.

La verdad es que eran cerca de las 13h. y teníamos apetito, de modo que nos hemos alejado de los restaurantes para turistas y hemos entrado en uno de comida casera llamado CasaBalsas en la Rua Saraiva de Carvalho, 53 y ha ocurrido una escena que no daba crédito por ser la mar de divertida. 

Mi marido todo hay que decir es muy ansioso, pero mucho, mucho en general pero con la comida es tremendo y les pido que retengas este dato. Así que en el momento de pedir la comanda hemos elegido lo más típico: bacalao para los dos. Aunque yo añadí una sopa del día. No pregunté de que era. Muy rica, como una crema de patatas, zanahorias, con unas espinacas pelín amargas.

A medida que decía lo sabrosa que estaba, mi marido mirándome pensando... yo quiero algo mientras veo como se deleita con la sopa. Así que mira la carta y pide una salchicha alemana. Ah!... que bueno la reacción de la señorita que nos atendía. Ella con decisión le dijo que no, que no lo pidiera porque con el bacalao tenía suficiente. Que si, que no, que si, que no. Al final obedeció como un estudiante en el comedor del colegio. Cuando se fue la chica me entró la risa y la verdad es que no la podía contener, pero enseguida hice un esfuerzo por seguir con la comida. 

Llegó el esperado bacallao y la guarnición de patatas con unas sabrosas cebollas. Realmente te llenaban lo suficiente para no pedir nada más ni siquiera postre. 

Me sorprendió y me encantó como controlan a los clientes ansiosos. El personal que atiende a lo largo del día sabe que al final sobran y sobran comida y tirarla no puede ser rentable. De modo que la comida casera hizo que nos sintiéramos como niños de mala crianza.  
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