domingo, 17 de mayo de 2020

Ártico. Las Rutas Marítimas del Ártico. Arctic


           
El Ártico el lugar dónde no hay un árbol dónde esconderse.
Introducción
El Ártico es protagonista de uno de los mayores desafíos Geopolíticos del S.XXI. Allí, el enemigo principal es el frío extremo y el premio consiste en abrir rutas marítimas que proporcionen riquezas inconmensurables.
La profundidad media del Ártico es de 1 kilómetro y 205 metros (1.205m.) y la máxima es de 5 kilómetros 607 metros (5.607m.). Es navegable sin necesidad de rompehielos entre julio y septiembre, pero en la actualidad se intenta que sean más 6 meses al año.   
Ocho países reclaman un trocito del Ártico: Rusia, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Cada uno de ellos podrían pinchar banderas en el hielo, pero dado que se derrite o se desplaza prefieren hacerlo en el fondo marino del Océano Ártico. 
Actualmente, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los Estados firmantes pueden explotar los recursos del fondo marino hasta 370 kilómetros desde sus costas. Pero si son capaces de demostrar que las particularidades geológicas del terreno subacuático tienen relación con las de su territorio, pueden ampliar los límites de su jurisdicción. La cordillera de Lomosonov, que atraviesa desde el norte de Siberia hasta Groenlandia es utilizada como excusa por Rusia y Dinamarca, para reivindicar parcelas del Ártico: los rusos sostienen que pertenece a su plataforma continental, los daneses que está ligada geológicamente a Groenlandia. 
El Ártico, lugar de deshielo y oportunidades
Mientras el mundo busca soluciones para que los polos no se derritan, algunos países parece como si tuvieran cerillas para hacer hervir el Polo Norte. 
¿Por qué todos se frotan las manos viendo cómo se derrite el Polo Norte? Para que sea navegable. ¿Navegable, para qué? para reclamar el dominio sobre el mayor territorio posible del “fondo marino”. 
Hay intereses en la superficie y en las profundidades, dado que el Ártico es un gran océano circular vallado por masas de tierra. Un corralito de agua, con un tamaño de 28 veces España. 
Las nuevas rutas marítimas acortarían espectacularmente las distancias, conectando el Pacífico con el Atlántico, un anhelo desde el siglo XVIII. 

Si esto resulta muy apetecible, el plato fuerte se encuentra en las profundidades: oro, diamantes, petróleo, gas, etc.
Mientras se derrite el polo, los países están entretenidos…
Cartografiar el fondo del Polo Norte está quitando el sueño a Rusia que reclama una importante cantidad de kilómetros. Dinamarca y Estados Unidos prefieren ir de la mano investigando partes no cartografiadas del océano próximas a sus costas; o eso dicen. A Dinamarca le interesan 1.600 kilómetros, en los que se encuentra la cordillera de Lomonosov -¡atención al dato!- de la que afirman que está “geológicamente ligada a Groenlandia”... de lo que se deduce que Dinamarca, con un par de golpes en la mesa, que el Polo Norte es de los daneses.
EEUU reclama una porción mayor que el tamaño de California. 
Canadá, por su parte, reclama otra enorme área y, de momento, destina 1.500 soldados a patrullar las zonas más remotas del Ártico y, de paso, mantiene una disputa con Dinamarca por una isla deshabitada, la isla de Hans, situada en el canal Kennedy, en el estrecho de Naves.  Lo que diríamos una mierda de isla de 1,3 Km2
En la actualidad una absurda tradición se repite año tras año. 
En lugar de darse de palos, cada mes de agosto las tropas canadienses aprovechan maniobras en la zona para desembarcar en la isla, retirar la bandera danesa, izar la canadiense y dejar una botella de whisky con un mensaje: “Bienvenidos a Canadá”.
Por su parte, el ejército danés responde a esta afrenta enviando a un grupo de soldados a la isla que descuelgan la bandera de la hoja de arce y en su lugar ponen la danesa. Además aprovechan para pegarse un lingotazo de whisky a la salud de los canadienses y, en concepto de reparación, dejan una botella de snaps (aguardiente) con un mensaje de respuesta: “Estáis en territorio de Dinamarca”.
Desde Groenlandia se realizan prospecciones de gas
Noruega extrae hidrocarburos en la zona norte de su territorio, actividad que lleva realizando desde 1971.
Resumiendo, los países mencionados y los que me faltan por mencionar, tienen una batalla geoestratégica de alto nivel dónde el calentamiento global es una oportunidad que permitirá explotar riquezas minerales de la zona, disponer de nuevos bancos de pesca, aumentar las rutas de transporte y el turismo. 
Para todo ello, hay pactos estratégicos cuya finalidad es terminar con las disputas territoriales y empezar a trabajar en el Ártico.  Un ejemplo: es el acuerdo entre Rusia y Noruega para localizar yacimientos de petróleo en el Mar de Barents, después de 40 años de tensiones entre ambos países. 
Otro ejemplo de este clima de colaboración se da en la ciudad de Tromso, situada en el  extremo norte de Noruega. Lo podéis visitar a través Google Maps Street View. Con 70.000 habitantes, dispone de aeropuerto, ferrys, carreteras, universidad con 8.000 alumnos y empresas e institutos de I+D. Hay personas de 130 países trabajando en el pescado y en el petróleo.  Esta ciudad se beneficia por la corriente del Atlántico Norte que trae agua cálida de los trópicos. En el mes de junio puede uno caminar en pantalón corto y camiseta con un sol que sitúa la temperatura a 20º ya que la luz no se va en 24 horas. Hay sol de medianoche y la nieve se derrite ante una primavera de bosques. Ciudades similares podrían levantarse en zonas pertenecientes a otros países. 
Conclusión el Ártico sería la nueva tierra de promisión de los “señores del ladrillo”.
¿Qué ocurre en el Ártico?
Los planes de expansión de todos estos ocho países hace tiempo que están elaborados y tienen connotaciones geopolíticas y financieras. Hay que tener presente que esta zona helada del planeta alberga grandes reservas de petróleo y gas equivalentes a cuatrocientos mil millones de barriles de crudo.
Rusia a través de Putin, ha reabierto antiguas bases aéreas y militares, y ha instalado radares en sus islas árticas. En respuesta, Estados Unidos ha desplazado a más de 700 marines a Noruega para permanecer medio año como acto de fuerza en un programa de cooperación militar noruego-estadounidense.  Precisamente ayer la BBC confirmaba que el pasado 4 de mayo 4 de este año, embarcaciones de Estados Unidos estaban en la zona de Barents. Los destructores USS Donald  Cook, USS Porter y USS Roosevelt, además del buque de apoyo USNS Supply. No es el único movimiento en este Monopoly tan singular.
Varios países se disputan el tráfico de mercaderías en la zona, como iremos viendo a la largo de este vídeo. A Rusia le resulta atractiva la ruta marítima del Ártico, por supuesto, ya que juega con ventaja su proximidad. Cuenta con lugares estratégicos de poder, zonas militarizadas, barcos, submarinos nucleares, rompehielos nucleares, reactores nucleares flotantes, etc.
En respuesta EEUU intenta ganar ventajas. ¿Cómo? Trump ha renovado una vieja idea de la política exterior norteamericana que ya formularon anteriores administraciones: comprar Groenlandia.
Compra y venta de Groenlandia
Esta peregrina idea la planteó por primera vez el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson a mediados del siglo XIX. En 1867, un informe realizado por el Departamento de Estado sugería que la ubicación estratégica de Groenlandia, junto a sus abundantes fuentes de recursos, hacían del territorio una adquisición ideal.
"Deberíamos comprar Islandia y Groenlandia, especialmente la segunda. Las razones son políticas y comerciales", destacaba el citado documento que, entre otras cosas, remarcaba su vasta industria pesquera, su extensa costa, sus numerosos puertos o su abundante carbón y otros minerales que podrían impulsar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo.
No obstante, no fue hasta 1946 cuando llegó una oferta "formal".
Entonces, el expresidente Harry S. Truman ofreció a Dinamarca US$100 millones por la isla, en oro, lo que equivaldría a unos US$1.300 millones actuales.
Anteriormente, Truman había especulado con la posibilidad de intercambiar parte del territorio de Alaska por zonas estratégicas de Groenlandia, indispensable para la seguridad de Estados Unidos
La respuesta de Dinamarca no fue positiva para Truman, pero la Casa Blanca acabó obteniendo un acuerdo para construir una base militar en el territorio a principios de los años 50, durante la Guerra Fría: la base aérea de Thule.
Esta base sigue existiendo en la actualidad y recuerda la importancia estratégica, que los EEUU, siguen concediendo a la isla. 
Groenlandia hoy pertenece a Dinamarca como territorio autónomo. Hace apenas cuatro años, una compañía china se ofreció para comprar una base naval abandonada en Groenlandia. Dinamarca rechazó la oferta por cuestiones de seguridad. 
No es el único intento de China de aproximar su poder al Ártico. Por el momento ha fortalecido los lazos económicos con Islandia, y en 2012, el antiguo dirigente del Partido Comunista, Huang Nubo, compró una parcela de 300 km2. en una zona estratégica al noreste de la isla. Los chinos señalaron su intención de adquirir terrenos en Noruega, Finlandia y Suecia, todos ellos próximos al Círculo Polar Ártico.
La economía del frío
El frío es un negocio: la misma Groenlandia exporta agua dulce del deshielo a países que carecen de ella. 
El Ministro de Energía de Groenlandia anunció la muy rentable venta de agua Iluliaq, procedente de un iceberg a 50 euros botella.
La principal actividad económica de Groenlandia es la pesca, que facilita el 90% de sus recursos.  Sin embargo, los EEUU siguen interesados en aumentar su presencia en la isla y por eso Groenlandia ha aceptado la ayuda económica de 11 millones de euros ofrecida por Donald Trump en abril de 2020, que siguió a la polémica oferta de compra.
Esta ayuda irá destinada a la extracción de materias primas, a promover el turismo y la educación, asesoramiento de expertos estadounidenses, ampliación de la red aeroportuaria con Dinamarca y la posibilidad de abrir nuevas bases militares junto con las ya existentes, iniciativa que cuenta con el apoyo del gobierno danés. 
Groenlandia es un país autónomo desde 2009 pero depende de Dinamarca, que le entrega anualmente la envidiable suma de 523 millones de euros.
Rapidez, Rapidez
Lo que se haga en el Ártico tendrá repercusión en el resto del mundo. A través del Ártico se están estudiando rutas marítimas nuevas y necesitarán mucha inversión en I+D además de una importante evolución tecnológica.
La primera ruta rápida irá desde Puerto de Sabetta (Rusia) a Busán (en Corea del Sur).
Otra irá desde Vladivostok a San Petersburgo
La más interesante para Pekín, unirá el Puerto de Dalian (China) con el Puerto de Rotterdam y de Hamburgo, a los que llegarán las mercaderías chinas para ser distribuidas al resto de Europa con mayor rapidez 
Yamal (en el norte de Siberia), zona productora de minerales, estará enlazada con Corea del Sur.
Alaska, Canadá y América del Norte, se comunicarán con más facilidad a través del Ártico.
Se están estudiando otras rutas aéreas que sobrevolarán también el Ártico

El Ártico Ruso presente y futuro
En agosto de 2007 dos mini submarinos rusos plantaron una bandera de titanio de este país en el lecho del Océano Glacial Ártico, a 4.200 metros de profundidad. 
El científico Artur Chilingarov dirigió esta expedición cuyo objetivo final era reclamar una burrada de kilómetros como zona rusa. Esta expedición le valió a  Artur Chilingarov la medalla de “Héroe de la Federación Rusa”. Me imagino esa bandera con algún accesorio tipo el icono Smiley (la sonrisa amarilla), una botella de vodka, y un mensaje dentro de una muñeca rusa Matrioska.
Esta actitud de Rusia gustó menos a otros países. El ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Peter MacKay, criticó la misión: “No estamos en el siglo XV. Uno no puede ir por el mundo colocando banderas y diciendo: 'Este territorio es nuestro'", dijo.
Sin embargo, esta tendencia ha continuado. En 2019 el Ministro de Medio Ambiente de Rusia mostró su apoyo a las compañías privadas que buscan trabajar en el Ártico, como Gazprom y Rosneft, a medida que el clima y la tecnología lo permitan.
En los últimos años, los rusos, han intensificado en su zona la explotación de numerosos yacimientos minerales en el Ártico. Han construido terminales de carga para la exportación de petróleo y Yamal SPG explota y embarca el gas licuado en Sabetta, la nueva ciudad ártica construida por Rusia.
La instalación de una central nuclear flotante en Pevek (Chukotka) llamada Akadémik Lomonosov, debería aportar energía a todos estos proyectos. 
En el otro extremo de Rusia, se está reformando y actualizando la base de submarinos de Murmansk en el Mar de Barents. Una más de la red de bases militares de Defensa con las que cuenta actualmente Rusia. 
En el verano de 2010 el carguero portacontenedores Monchergorsk, atravesó por primera vez la Ruta Marítima del Norte (Séverni Morskoi Put). El barco era propiedad del consorcio Norilski Níkel, uno de los primeros productores de níkel. 
No necesitó acompañamiento de rompehielos y redujo la ruta en 14.500 Km. en comparación con la ruta del Canal de Suez de 23.000 Km. 
En 2012 el barco metanero ruso Ob River llevó gas licuado entre Noruega y Japón, utilizando una nueva ruta también por el Ártico. 
Cinco años después, el metanero Christophe de Marguerie tardó 19 días en llegar de Noruega a Corea del Sur, sin necesidad de rompehielos, aprovechando los meses de verano.
En 2018, otro barco metanero, precedido por el rompehielos nuclear ruso Eduard Toll, partió de Corea del Sur en pleno invierno, atracó en Sabetta, cargó gas líquido y lo llevó a Francia. 
Para el año 2021 Rusia tiene previsto invertir 567 millones de euros en desarrollar la Ruta Marítima del Norte.
Este dinero está previsto utilizarlo en crear nuevas infraestructuras portuarias, acondicionando el puerto de Sabetta, aumentar la flota de rompehielos y de centrales nucleares flotantes.
Todo esto nos afecta directamente porque Gas Natural Fenosa tiene firmado un contrato con Gas Yamal SPG. En 2018 llegó el primer barco de Gas Natural Licuado desde Sabetta al puerto de Bilbao siguiendo la misma ruta ártica.
China a la conquista del Ártico 
China compra tierras por el mundo entero y ese comportamiento de “victim fashion inmobiliario” tiene consecuencias estratégicas internacionales. Consolidar su presencia en el Ártico es prioritario para el transporte de sus mercaderías con rutas comerciales reduciendo tiempo y costes. Ya cuentan con el rompehielos chino "Xuelong 2” (Dragón de Nieve) 
Al igual que España, China es uno de los trece estados observadores del Consejo del Ártico, entidad destinada a gestionar la gobernanza del Círculo Polar Ártico.
“Podemos recibir con brazos abiertos la participación de China, pero debemos mostrarnos cautelosos ante posibles extralimitaciones”, afirmaba en 2018 David Balton, ex subsecretario adjunto para Océanos y Pesca del Departamento de Estado de Estados Unidos
Los ocho estados que poseen partes del Ártico recordemos que poseen derechos exclusivos. China no es uno de ellos y, ante esta situación, Pekín busca potenciar la cooperación empresarial internacional -especialmente con Rusia- para ganar acceso a las reservas de combustibles fósiles.
Rusia y otros estados aceptarán las inversiones chinas, para construir y desarrollar las infraestructuras necesarias para explotar los recursos árticos, siempre y cuando Pekín no acabe teniendo demasiada influencia en el Ártico.
El pasado diciembre, la compañía de energía rusa Novatek puso en funcionamiento una planta de desarrollo de gas natural licuado en la península siberiana de Yamal, financiada en un 30% por la Corporación Nacional del Petróleo de China y por un fondo de inversión estatal chino. El centro suministrará cuatro millones de toneladas de gas natural licuado a China anualmente.
Distintas compañías chinas también participan en la extracción de minerales en Canadá o Groenlandia, pero no todas las empresas han conseguido superar las suspicacias que aún genera el gigante asiático a nivel internacional.
China, la mayor potencia exportadora mundial, ha expresado su interés en desarrollar una “Ruta de la Seda Polar” y cuenta con el apoyo de un fondo de inversión chino de más de 30.000 millones de euros, y de un Banco de inversión con más de 70 países miembros, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras.
Estrategia rusa en la región del Norte
En Rusia se suele decir Rusia no tiene amigos. El ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, reiteraba no hace mucho que “los únicos aliados de Rusia son el Ejército, la Flota y las Fuerzas Aeroespaciales”. Serguéi opina que por mucho que un Estado tenga toda la cultura, el arte, la filosofía, el esplendor y la gloria del mundo, no será nada si no cuenta con un poderoso Ejército.
El dictador soviético Joseph Stalin no fue el primero en soñar con una Rusia completamente navegable, desde el Ártico hasta el Mar Negro. Antes, lo habían soñado algunos zares, desde Pedro I en el siglo XVII.  El sueño consistía en dos grandes proyectos: un canal que uniera el Báltico, desde San Petersburgo, con el Mar Blanco, en el Ártico, y otro que enlazara los dos grandes ríos del centro de Rusia, el Volga y el Don, de forma que se pudiera navegar desde Moscú hasta el Mar Caspio y el Mar Negro y, desde allí, salir al Mediterráneo.
Rusia tiene alrededor de 17 millones de Km2. Es una enorme masa continental y es consciente de que precisa salidas marítimas. Rusia tiene fronteras con 14 Estados. La más curiosa es una de tan solo 3,8 kilómetros, que separan la isla Diómedes Mayor (propiedad de Rusia) de Diómedes Menor (propiedad de EE.UU.), en el mar de Bering. Separa Alaska de Siberia. 
Epílogo
En fin, todos acuden a la llamada del Polo Norte con proyectos bajo el brazo... apunto de hacer "Pop" como las palomitas de maíz. Algunos son de investigación, otros de plataformas petrolíferas y otro método, es enviar a multimillonarios chinos a comprar terrenos. 
¿Pueden producirse algún problema entre Rusia y la OTAN en el Ártico?
No parece probable, aunque si es importante pensar en los posibles derrames o vertidos de petróleo o en un hipotético accidente nuclear de uno o varias centrales nucleares flotantes y, sin duda, por que algunos de los países implicados puedan hacer alardes armamentísticos en la zona. 
Aunque la historia de la humanidad demuestra que siempre estamos dispuestos a disputas militares, también hay lugar para la cooperación. Esperemos que haya llegado el tiempo de trabajar unidos por un respetuoso Ártico .

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