martes, 24 de abril de 2018

BCN FILM FEST 2018. El Mejor Verano de mi Vida... de Dani de la Orden



Cuando estaba viendo esta película, más que nunca, Leo Harlem, me ha recordado a aquel cómico catalán de los años 60, muerto prematuramente que fue Castro Sendra Barrufet, más conocido artísticamente como “Cassen”. Inicialmente Cassen era un humorista que participaba en programas de radio y en locales de variedades. Poco a poco, sin embargo, especialmente, a partir de que Berlanga le ofreciera debutar en el cine como protagonista de Plácido (1961), Cassen demostró ser un gran actor. Su repasan clips de youTube verán que el humor de Cassen no es muy diferente al de Leo Harlem: ambos eran hombres medios, a lo Sancho Panza, que aspiraban solamente a apurar de manera tranquila y realista lo que la vida ofrece a los humanos; les era muy fácil hacer el humor porque, en el fondo, reflejaba sus personalidades. Era, pues, un humor sincero. Por tanto, no me ha extrañado que Leo Harlem que viene haciéndonos reír durante una década, optará finalmente por pasarse al cine, por mucho que las ambiciones de esta cinta, El mejor verano de mi vida, ni el tono, no sean las mismas que las que depositó Berlanga en su Plácido.

No esperaba más que una colección de chistes y gags mejor o peor dispuestos al estilo de aquellas películas olvidables del llorado Chiquito de la Calzada. Lo que me he encontrado, en cambio, ha sido una película de humor, bien realizada, mejor interpretada y con algunos destellos dispersos de genialidad.

La película nos muestra a un lunático representante comercial limitado al mundo de los electrodomésticos de gama baja y que aspira a devenir una especie de bróker financiero. La familia no está en muy buena situación económica. Han ido acumulando deudas e impagados y puede considerarse que está en la cuerda floja de los embargos y las demandas judiciales. Y es entonces cuando al protagonista se le ocurre prometer a su hijo de nueve años, Nico, que si saca sobresaliente en todas las asignaturas, le regalará las vacaciones inolvidables que dan título a la película. Obviamente, el niño, que no había dado nunca un palo al agua en sus estudios, se esmera y se hace acreedor del premio prometido. Así que el padre se ve obligado a partir con su hijo en un viaje que, desde el primer momento, resulta sorprendente y educativo.

Todos los protagonistas son ampliamente conocidos en la escena española. Los hemos visto decenas de veces en televisión y siempre han realizado actuaciones brillantes en comedias que nos han hecho reír a carcajadas o, simplemente, sonreír, o apuntar en esa dirección. Harlem está, simplemente genial y lo mismo puede decirse del resto del cuadro de actores. Solamente cabría recomendar a Toni Acosta que desacelerara un poco sus actuaciones. El conjunto hace que la hora y media que dura la proyección se nos haga particularmente entretenida y que disfrutemos con lo que estamos viendo.

¿Le sobra algo a la cinta? Sí. Sobran esas “tomas falsas” del final que solamente tienen que ver con errores en la dicción y que las hemos visto tantas veces que llegan a cansar y que aparecen ya como irrelevantes para el espectador.

Sobre el director, Dani de la Orden, vale la pena decir algunas palabras. En primer lugar, cualquiera que se proponga hacer reír y pasar un rato agradable a sus semejantes, merece un elogio y mucho más si logra su objetivo. Y en esta película, lo logra. La anterior –El Pregón,  proyectada hace solo unas semanas- contó con la colaboración de Berto Romero, Goyo Jiménez, Belén Cuesta, etc, y ahí Dani de la Orden ya manifestó su intención de trabajar el género humorístico. Fue en Barcelona, noche de invierno, en donde empezó a introducirse en este género mezclándolo con historias románticas y dramáticas. En el mejor verano de mi vida, insiste en esta línea (anteriormente había hecho algunos cortos y documentales ambientados en Barcelona) y el resultado nos parece más sólido que los anteriores.

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